Cómo hacer compost en casa: guía para principiantes
Buena parte de la basura doméstica son cáscaras, posos de café y restos de poda que podrían convertirse en alimento gratuito para el suelo. Compostar es dar a los microorganismos la mezcla adecuada de comida, agua y aire. Esta guía explica qué echar, qué método conviene a tu espacio, cómo empezar y qué hacer si algo falla.

- Receta básica
- Unas 2–3 partes de marrones por 1 de verdes (estimado)
- Humedad
- Como una esponja escurrida
- Listo en
- 2–12 meses según el método (estimado)
- Nunca
- Carne, lácteos, aceite, plantas enfermas, heces de mascotas
¿Qué es el compost y para qué sirve?
El compost es materia orgánica que bacterias, hongos, lombrices y otros pequeños organismos han descompuesto en un material oscuro, suelto y con olor a tierra. No es un abono potente, pero es de lo mejor que puedes añadir al suelo.
- Mejor estructura: Afloja los suelos arcillosos y ayuda a los arenosos a retener agua.
- Nutrientes lentos: Libera pequeñas cantidades de nutrientes durante meses y alimenta la vida del suelo.
- Menos basura: Los restos de cocina y jardín no van al contenedor.
- Ahorro: Compras menos enmiendas y acolchado.
Verdes y marrones: los dos ingredientes
Los microorganismos necesitan dos tipos de alimento. Los verdes son frescos, húmedos y ricos en nitrógeno; aceleran el proceso. Los marrones son secos, leñosos y ricos en carbono; aportan energía y mantienen huecos de aire. Demasiados verdes dan un montón húmedo y maloliente; demasiados marrones, uno que apenas cambia. Para empezar, unos 2–3 cubos de marrones por cada cubo de verdes, en volumen (estimado).
Verdes (nitrógeno)
- Peladuras de fruta y verdura
- Posos de café y hojas de té (bolsitas sin plástico)
- Césped recién cortado, en capas finas
- Podas verdes tiernas y plantas de temporada acabadas
- Estiércol de herbívoros (conejos, gallinas, caballos)
Marrones (carbono)
- Hojas secas caídas
- Cartón sin tratar y hueveras, troceados
- Papel y periódico triturados (sin papel satinado)
- Paja, astillas de madera, ramitas picadas
- Serrín de madera sin tratar, en poca cantidad
Qué se puede echar y qué no
Un montón casero rara vez se calienta lo suficiente para eliminar todos los patógenos y semillas, así que hay cosas que conviene dejar fuera. Si dudas, no lo eches.
Sí
- Restos crudos de fruta y verdura
- Cáscaras de huevo trituradas
- Posos de café, filtros, té a granel
- Hojas, césped, restos de poda
- Cartón, papel de cocina, papel sin tinta
- Pelo y retales de lana o algodón puros
- Ceniza de madera en poca cantidad
No
- Carne, pescado y huesos
- Leche, queso, yogur y otros lácteos
- Aceite de cocina, grasas y comida grasienta
- Plantas enfermas o con plagas
- Heces de gato y perro, arena de gato usada
- Raíces de malas hierbas perennes y hierbas con semilla
- Papel satinado, cartón plastificado, ceniza de carbón
⚠️ Nunca añadas heces de gato o perro: pueden llevar parásitos que sobreviven en un compost casero. Carne, lácteos y aceite atraen ratas y causan malos olores.
Elegir el método
Elige según el espacio y la cantidad de residuos. Todos siguen la misma lógica de verdes y marrones.
Montón abierto en el jardín
- Lo más barato; basta un rincón de tierra.
- Ideal para muchas hojas y restos de jardín.
- Más lento y desordenado; los restos expuestos pueden atraer animales.
Compostera
- Recipiente cerrado de plástico o madera sobre tierra.
- Ordenado, conserva calor y humedad, aleja plagas.
- Sirve para casi cualquier jardín; con una segunda compostera, una madura mientras llenas la otra.
Cubo cerrado / bokashi (balcón)
- Cubo hermético donde los restos fermentan con salvado inoculado.
- Admite pequeñas cantidades de comida cocinada; cerrado apenas huele.
- No es compost terminado: el fermentado debe enterrarse o añadirse a una compostera para descomponerse unas semanas.
Vermicompost
- Caja con lombrices rojas de compost (no lombrices del jardín) en un lecho.
- Funciona en interior o en el balcón; produce humus de lombriz muy rico.
- Alimenta poco a poco; no les gustan los cítricos, la cebolla, el calor ni las heladas.

Montaje paso a paso
Para una compostera o un montón en el jardín:
- Elige el lugar: Suelo llano, con buen drenaje, en semisombra y cerca de la cocina. Sobre tierra desnuda pueden entrar lombrices y microorganismos.
- Haz una base gruesa: Pon 10–15 cm de ramitas o paja en el fondo para que circule el aire y escurra el agua.
- Alterna verdes y marrones: Añade restos de cocina y material fresco y cubre cada aporte con una capa más gruesa de marrones. Termina siempre con marrones arriba para evitar moscas y olores.
- Trocea lo grande: Corta tallos, cáscaras y cartón en trozos de unos 5 cm o menos; se descomponen mucho antes.
- Controla la humedad: Riega las capas secas y añade marrones a las mojadas.
- Echa un puñado de tierra o compost viejo: Aporta los microorganismos que inician el proceso.
- Sigue alimentando y voltea: Continúa igual y mezcla el montón cada pocas semanas.
Humedad, aire y volteo
Los organismos del compost necesitan agua y oxígeno.
- Humedad: Aprieta un puñado. Debe sentirse como una esponja escurrida: húmedo, con una o dos gotas como mucho. Muy seco, no pasa nada; chorreando, falta aire y el montón se agria.
- Aire: Los marrones gruesos mantienen canales de aire. Evita capas gruesas de césped, que se apelmazan y se vuelven viscosas.
- Volteo: Mezclar con una horca cada 2–4 semanas (estimado) aporta aire y lleva el material exterior al centro caliente. Sin voltear también funciona, más despacio.
- Calor: Un montón grande y equilibrado (unos 1 × 1 × 1 m o más) puede calentarse bastante por dentro. Las composteras pequeñas se mantienen más frescas; es normal.
¿Cuándo está listo el compost?
El compost maduro es marrón oscuro, suelto y huele a tierra de bosque. Ya no se reconocen los restos, salvo alguna ramita o cáscara de huevo. El montón habrá bajado a cerca de la mitad.
- Montón caliente volteado: unos 2–4 meses (estimado).
- Compostera sin voltear: unos 6–12 meses (estimado).
- Vermicompostera: humus listo en unos 3–6 meses (estimado).
Criba los trozos gruesos y devuélvelos a la compostera. Prueba sencilla: siembra berros en una maceta con compost; si germinan y crecen normalmente, está listo.

Cómo usar el compost maduro
- Bancales y arriates: Extiende 3–8 cm en primavera u otoño y mézclalo un poco con la capa superior, o déjalo como acolchado.
- Sustrato para macetas: Mezcla aproximadamente 1 parte de compost con 3–4 de sustrato (estimado). El compost puro es demasiado denso y rico para macetas.
- Semilleros: Poco o nada en el sustrato de siembra; las plántulas prefieren un medio fino y pobre.
- Césped y árboles: Cribado, en capa fina sobre el césped, o como anillo de acolchado alrededor del árbol sin tocar el tronco.
⚠️ En macetas usa solo compost totalmente maduro. El compost a medio hacer sigue descomponiéndose en la maceta, puede calentarse y dañar las raíces.
Problemas comunes y soluciones
Preguntas frecuentes
¿Se pueden compostar cítricos y piel de cebolla?
Sí en el montón del jardín, con moderación. En la vermicompostera, al mínimo, porque no gustan a las lombrices.
¿Hace falta un activador de compost?
Normalmente no. Un puñado de tierra del jardín o compost maduro aporta suficientes microorganismos; importa más el equilibrio verdes-marrones.
¿Se puede compostar en invierno?
Sí. Con el frío la actividad baja, pero puedes seguir añadiendo restos; en primavera el montón se reactiva.
¿Las bolsas «compostables» sirven para la compostera casera?
Muchas están pensadas para compostaje industrial y en casa se degradan despacio. Busca la certificación de compostaje doméstico o no las uses.
¿Se puede compostar en el balcón sin olores?
Sí, con un cubo bokashi hermético o una vermicompostera bien cuidada. El olor suele indicar exceso de comida o poco lecho seco.
Plantas que agradecen un suelo con compost
Fuentes
- RHS — Composting
- NC State Extension Gardener — Composting 101
- Colorado State University PlantTalk — What can be composted?
Última actualización: 2 de noviembre de 2026